AUTISMO

Los trastornos del espectro autista (TEA) se encuadran dentro de los trastornos del neurodesarrollo y se caracterizan por las alteraciones relacionadas con la comunicación y la interacción social, así como por presentar intereses fijos y conductas repetitivas.

Hace unos años se diferenciaban distintos tipos de autismo, pero ahora se tiende a considerarlos en su conjunto y distinguirlos en función de su gravedad y de las habilidades a las que afectan. Partiendo de esa base, tal y como explica José Ángel Alda, jefe de Sección de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona, "lo que se valora es, sobre todo, si hay discapacidad intelectual porque muchas personas con TEA tienen problemas en este área".

También se evalúa si existen problemas del lenguaje y si hay una afección médica asociada. Alda reconoce, no obstante, que en muchos casos se sigue hablando de síndrome de Asperger para referirse a aquellas personas con TEA "con nivel intelectual alto", pero con rasgos distintivos como una escasa interacción social con los iguales.

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